Maldito Planeta Azul

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Maldito Planeta Azul

Labor inoficiosa la que me propongo aquí, pero supongo que ya hay demasiados oficios en el mundo, todos y cada uno de ellos destinados a olvidar el aburrimiento que nos auguraba Heidegger en el curso de metafísica del 29, o en palabras de Benjamin “si el sueño es el punto supremo de relajación espiritual, el aburrimiento es el pájaro de sueño que empolla el huevo de la experiencia”. Aburrimiento que agita nuestra sensibilidad en imágenes, olores, sonidos, tacto, y que en el caso de Joni B es representado en viñetas.

Ya no importan las mutaciones metafísicas, ni la falsa y recurrente melancolía, ya nada nos logra agitar, tal vez, solo tal vez, las expresiones simples, prístinas, cálidas; como el blanco y negro. Y es aquí donde el ya no tan joven Joni b, se expresa, en un claro y sencillo dibujo cargado de bellos contrastes, donde la acuarela es la visión de lo real, de ese momento actual donde todos y cada uno deseamos decir: Ahh!!! o tal vez “MALDITO PLANETA AZUL”.

Maldecir nuestra existencia como raza, ser conscientes de nuestra vaguedad, de lo efímero y volátil de nuestro tiempo espacio; así como salir una noche al sitio de moda, solo porque es el único en la ciudad y darnos cuenta de que por más que intentemos entrar en esta dinámica social, nuestro lugar es lejos de allí, en nuestra cama viendo una película, fumando y dejando ir la noche.

Momento donde nuestra experiencia es limitada por sociedades, sistemas, comunidades, que se olvidan de la contemplación, el anhelo y vagamente nos sugieren caminos como el consumo, la acción, el placer inmediato, o como lo dijo otro grande: la saturación de la sociedad de consumo (Houellebecq). Este Maldito Planeta Azul que me recuerda estas palabras: Basta con dar un paso a un lado. Y, en última instancia, incluso este paso es inútil. Basta con hacer una pausa; apagar la radio, desenchufar el televisor; no comprar nada, no desear comprar. Basta con dejar participar, dejar de saber; suspender temporalmente cualquier actividad mental. Basta, literalmente, con quedarse inmóvil unos segundos. (Houellbecq).

El ruido de fondo presente en el libro de Joni B, es el eterno retorno masculino: las mujeres; todas y cada una de las historias del libros son intentos fallidos de comprender y vivir un amor sin apegos: tan difícil o facil como hacer una sopa, iniciar una conversación en un bar con una completa desconocida, bailar sin música. Problemática compleja, más si tenemos en cuenta la efectividad que nos prestan las redes sociales en cuestión de interacción pre-cortejo o cortejo: ya no es necesario hablar de gustos, pues todo posiblemente te guste en Facebook, ya no hace falta tratar de describir algo, pues todo esta en un tag, ya cualquier conexión depende del ancho de banda con que te esfuerces por elaborar tu relación con el otro; y es aquí donde se desvanece el otro, el yo, y consumimos el ello y el ego.

 Como lo dije antes, es un labor inoficiosa, pero por fortuna existe este Maldito Planeta Azul, como testigo de esta melancolía en la que todos hombres excepcionales o no, estamos sumergidos.

 

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