Más allá de la disonancia parte 3

Danta y Knives en La Pascasia, lanzamiento de Páramos.

Por: José Gallardo Arbeláez.

Por un tiempo el término krautrock1 fue sinónimo de un evento singular en la historia de la música: la psicodelia; palabra molesta para algunos (el autor se incluye dentro de estos), lugar común para lo incatalogable por ciertos periodistas musicales o culturales, escuchas de a pie (de esos que escucha de todo y nada) y otros tantos melómanos profesionales; el término fue una categoría o etiqueta que se le puso a casi todas las manifestaciones del rock en Alemania a finales de la década de los sesenta y comienzos de los setentas, muchas de ellas ni siquiera utilizaban materiales musicales cercanos en su creación (ritmos, armonías, melodías, timbres, dinámicas, texturas) pero los periódicos anglosajones (particularmente los ingleses) decidieron nombrar a todo esto de la misma manera, es el caso de proyectos como Kratwerk (en sus primeros discos), Popol Vuh, Tangerine Dream, Harmonia (este último incluso llegó a realizar un disco con Brian Eno, luego de haberse separado, Eno los convenció de grabar una obra magistral que hace poco fue re-editada2).

Planteo este mínimo contexto histórico para ubicar uno de los tantos referentes sonoros presentes en la propuesta de la agrupación local Danta3, proyecto adjunto al sello disquero Música Corriente. Liderado por José Antonio Santamaría (bajo y programaciones) y Alejandro Bernal (guitarra y voz), apoyado en vivo por Sara Zuluaga (batería). Danta es una experiencia sonora en vivo que a pesar de lo difícil que podría ser para algunos tratar de reflejar un disco lleno de capas, texturas, timbres, ritmos y melodías que se suman, logra salir más que bien librada y proponer momentos abiertos en el Páramo sonoro, alejados del bullicioso tradicionalista que acoge el valle de aburrá.

Su música comparte el riesgo sonoro del Krautrock, al utilizar toda clase de herramientas en búsqueda de un bien común sonoro, las estructuras de sus canciones son moldeadas por la secuencia de los timbres presentes en ellas, dándole espacio, lugar y aire a cada uno de los gestos sonoros4, logrando consolidar un sonido propio y original. Elementos que conjugados al juego dinámico presente entre cada uno de los miembros de la banda (virtuales y reales, como es el caso de los bajos, pads y sintes) permiten sumergirnos en un juego de texturas que van más allá de la disonancia.

El lanzamiento de su disco fue realizado el pasado jueves 17 de agosto en La Pascasia, junto a ellos se presentó el dúo Knives5, grupo que ha brillado por su extrañeza visual en su actuación en vivo (guitarra y batería), sus experimentos (más poca experimentación y profundización) en sus canciones y su buena intuición sonora; aún es pronto para asegurar mucho sobre dicha agrupación, por ahora la recomendación es seguir trabajando en una dirección más explorativa y menos autorreferencial.

Al parecer el valle se está abriendo sonoramente y nos invita a visitar otros pisos térmicos sonoros.

1 Se recomienda textos como el de Alex Ross (el ruido eterno) y Thom Holmes (electronic and experimental music) para profundizar más.

4 Un gesto sonoro es el símil del motivo musical en la práctica común, su diferencia con el motivo es que no requiere de un elemento musical escrito, sino que puede ser un timbre o grupo de timbres que sugieren un protagonismo dentro del discurso musical o sonoro.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s